Nuestro modesto triunfo

 Por Juan Manuel del Valle

Para cualquier futbolista nacido en un país determinado -usted elija- triunfar en suelo extranjero es salir campeón con el equipo para el que juega. Ganar es prestigio. El prestigio de ese jugador abre puertas a sus compatriotas. Hombres que también desean triunfar y ganar buen dinero, para que otros también puedan hacerlo. A los bolivianos, en cambio, les cuesta salir al exterior.

Pese a las favorables circunstancias del presente que permiten a sudamericanos emigrar de sus países. treinta años atrás era mas difícil. Y defraudan cuando logran salir. Si hay hombres que no se adaptan a las exigencias internacionales como Marcelo Martins (Ucrania), Juan Carlos Arce (Brasil y Rusia), Mauricio Saucedo (Ucrania y Rusia), Gualberto Mojica (Portugal Y Rumania), Pablo Salinas (Colombia), Daner Pachi (Ecuador), Gonzalo Galindo (Ecuador y Perú), llegó el momento de buscar razones. No hay dudas que la mayor falencia de nuestros jugadores se advierte en la deficiente formación de las escuelas de fútbol. Las divisiones menores, desde ya, en Bolivia no existen. No hay campeonatos serios, donde los jugadores se robustezcan físicamente, se acostumbren a la fricción y expongan la técnica individual depurada en la semana. Los campeonatos nacionales juveniles no sirven. Son un engaño. Siempre hay equipos sospechados de fraguar edades. Entonces, llegan a la Liga sin quemar etapas en competencias formativas. Y cuando emigran a otros países, sus limitaciones quedan al descubierto y no las puede tapar ni un mameluco. Ni hablar de sus falencias culturales. Limitaciones tan evidentes que no les permiten asimilarse a otras sociedades, sean mejores o iguales a la nuestra. Se van por un año y se vuelven. Regresan porque no convencen. Decepcionan. Tendría que ser al revés: su permanencia en una liga extranjera por varios años, debería generar una confiabilidad que posibilite la contratación de otros colegas de rubro. Abrir puertas. Marco Etcheverry en Albacete permaneció lo que dura un bostezo. Cuando maduró hizo carrera. Pero tuvo que golpearse contra la inconmovible realidad del verdadero profesionalismo. Julio César Baldivieso quiso ser caudillesco en Newell`s y salió colorado de vergüenza. Conociendo este panorama ¿Podrán quedarse Darwin Ríos –Moldavia- y Marvin Bejarano –Polonia- al menos tres temporadas? ¿Algún jugador de nuestro medio será capaz de imitar a Ronald García que lleva 12 temporadas en Europa con algunas cortas estadías en nuestro país? Nacho es un ejemplo actual de profesionalismo dentro y fuera de la cancha. Podrá criticársele sus limitaciones técnicas y físicas pero sin dudas, es un hombre que vive del fútbol y para el fútbol. Siguió los comportamientos de Erwin Sánchez militando 13 temporadas en Portugal. Referencia irrebatible. Para los bolivianos triunfar no es salir campeones fuera de Bolivia; es permanecer en el exterior. Ese es nuestro modesto triunfo.