La Columna de Juan Manuel del Valle: El cuento del tío Hoyos

 

 Por Juan Manuel del Valle

Su regreso a Bolivia hace un año atrás generó una expectativa fuera de lo común. Se decía que venía para revolucionar el fútbol nacional. No era para menos. El personaje llegaba desde Europa y había trabajado en las divisiones menores del F. C. Barcelona, donde fue uno de los formadores de Lionel Messi, el mejor futbolista del mundo de este tiempo. En los 80´fue mediocampista de Blooming.

 A su llegada causaron asombro su singular pretemporada, donde Bolívar trabajó sin preparador físico. Inusual. Fue como inventar el flan de pollo.

Consiguió el título del Adecuación. Sufriendo lo indecible por su mal juego y gracias a los goles de Ferreira. Había quedado atrás la eliminación de la copa Libertadores, por la cual los académicos perdieron mucho dinero. Un despilfarro.

 Tampoco en el Apertura, Bolívar funcionó como conjunto. Pero esa eliminación nadie se la puso en el debe.

Y este año se produjo un episodio ridículo. Durante la pretemporada la Académia trabajó nuevamente sin preparador físico. El profesor Carlos Ardaya no fue incuído en la delegación por el entrenador, consumándose así, un atropello a la persona y al profesional. Si Ardaya no fue digno y permanece junto a los celestes es por el salario que no cobraría en otro trabajo. Si el DT está en desacuerdo con el trabajo del preparador físico, lo correcto es que pida su alejamiento.

 Ángel Guillermo Hoyos no revolucionó ni revolucionará nuestro fútbol. Bolívar no juega a nada. Ganó aquel Adecuación gracias a Ferreira. Defiende y ataca mal. No anda.

 Al Sr. Hoyos no le interesa trabajar en pelota parada, ni el ataque. Ya no hablemos de defender. Si su único recurso defensivo es tirar la trampa del off side…

Nos enteramos –algo siempre se filtra- que se empecina en hacer mover a su futbolistas en espacios reducidos. ¿Y después?

 Su obsesión por el hermetismo llega a extremos rayanos en lo ridículo. Además de la prensa, Hoyos impide ver sus secretos trabajos a los entrenadores y jugadores de divisiones formativas. Inclusive ha pedido a sus más cercanos colaboradores que saquen a “esos pibes” porque “le pueden informar a (Óscar) Villegas”. Si no miran a los profesionales esos jovencitos ¿cómo van a aprender? Si desconfía de un compañero de divisa las cosas van por pésimo camino. Queda claro que no existe relación entre Villegas y el argentino.

Ángel Hoyos nos quiere hacer creer que trae consigo, innovadores métodos. Sin embargo, cuando un entrenador impide ver las prácticas es porque oculta su incapacidad. No quiere ser descubierto en su impostura. Es mentira que el periodismo y los proyectos de jugadores perturban la tranquilidad de los profesionales.

No nos dejemos engañar. Ni aficionados ni crítica. Nadie. Pongamos blanco sobre negro. Dejemos de creer en el cuento del tío Hoyos.